Artículo de opinión
La Educación, una incógnita del siglo XXI
En la actualidad, la pandemia que continúa atentando en nuestra vida cotidiana, supone un riesgo para el desarrollo de la escolaridad, y es que para las instituciones educativas significó un cambio rotundo en lo que respecta al dictado de clases, por ejemplo, la socialización y el aprendizaje de cada joven. Por ello, los docentes se trasladaron al ámbito virtual, quizás algunos con más conocimientos a nivel informático, otros menos, pero la complejidad de crear un contexto que sea ameno para todos por igual, todavía predomina en el día a día. Esto se genera porque, los encuentros sincrónicos no siempre resultan de una manera óptima tanto para el docente como para el estudiante, en el caso de los profesionales de la educación, estos tienen problemas con la conectividad o la realización de aulas virtuales, lo cual supone un retraso en cuanto al cronograma que planifican con anterioridad al inicio del ciclo lectivo, también la no carga de material bibliográfico por cuestiones de escaneo. Por el lado de los estudiantes, algunos de ellos tienen la particularidad de no conectarse en las sucesivas clases ya sea por falta de interés, descuidos en el horario de cursado o la no disponibilidad de dispositivos tecnológicos para ingresar a dichos espacios escolares, también comprende a la utilización de sitios web que cada institución pone a disposición para contactarse por motivos de entrega de tareas, recordatorio de exámenes, entre otros aspectos.
Siguiendo con la temática educación, la problemática que se suma y atraviesa actualmente, tiene que ver con tres aspectos que son rescatados del conversatorio nacional “Los desafíos de la educación post COVID- 19. El aporte de los municipios”, donde se contó con la presencia de algunos referentes de la cartera educativa. En primer lugar, la carencia de una infraestructura escolar, lo cual me parece que deber ser tenido en cuenta por las autoridades de cada localidad, porque se presenta como inconveniente para garantizar la posibilidad de acceso a estos establecimientos, los cuales promueven la enseñanza de normas, valores y temáticas que ayudan al sujeto a continuar con la construcción de su propia identidad para luego enfrentarse con la realidad. Luego, el segundo factor es la brecha digital, observada como un desencadenante de lo que conocemos como diferencias en cuanto a la conectividad, teniendo en cuenta que hay sujetos que no pueden incorporarse al seguimiento de las clases virtuales por la razón de no disponer de dinero para efectuar, por ejemplo, la compra de una computadora. Ante este panorama, considero que deberían llevarse a cabo cada vez más programas de inclusión a la virtualidad a través del obsequio de los artefactos por parte del municipio de cada localidad, veo con buenos ojos la posibilidad, debido a que ha generado cierta satisfacción en las familias observando el caso del conocido “Plan Conectar Igualdad”. Por último, el tercer problema tiene que ver con el abandono del cursado por parte de los alumnos, y pienso que se debe a un agotamiento de los individuos con respecto a estar siempre frente a una pantalla, observando solo rostros, escuchando voces y no poder encontrarse físicamente con sus compañeros /amigos.
A modo de cierre, puedo decir que el virus ha venido para quedarse, por lo tanto, la educación va a continuar bajo esta modalidad, entonces, espero que en tiempos tan difíciles como estos, no nos olvidemos de algunas de estas reflexiones para un futuro cercano. Además, así como estamos al parecer convencidos de que la pandemia ha demostrado que de la crisis económica y sanitaria se sale con más Estado, debemos lograr salir de la crisis educativa también. Así mismo, con más participación del Estado otorgando recursos, inversiones, infraestructura, capacitaciones, conectividad, con más Estado poniendo en valor a los docentes, asegurando nada más ni nada menos que el derecho a prosperar, el derecho a educarnos. Con más docentes en las aulas, con trabajo reconocido realmente, y jornadas de capacitación o formaciones ligadas a las necesidades del presente, en tecnologías orientadas a la educación.
Sin embargo, es necesario concretar en hechos una educación para todos, humana, reconocida e incluyendo a todos los que forman parte de ella, activamente.
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